Un viaje a Camboya significa descubrir un país extremadamente atractivo con uno de los lugares más bellos del patrimonio de la humanidad: los templos de Angkor.
Hoy la guerra civil se acabó y a pesar de todas las pruebas que sufrió, Camboya no ha perdido su legendaria sonrisa y su hospitalidad.
Podrán visitar la capital, Phnom Penh que conserva su innegable encanto, a pesar de un pasado agitado y a menudo violento. La desmoronada arquitectura colonial supone un atractivo telón de fondo a las bulliciosas cafeterías que flanquean las calles y al remodelado recinto del paseo fluvial, un lugar especialmente activo los viernes y sábados por la noche.
Vayan a visitar el Museo nacional, con excepcionales muestras de artesanía jemer. El Palacio Real también merece el paseo. Dentro del recinto: la pagoda de Plata, famosa por sus 5 000 baldosas de plata de un kilo cada una, su Buda de esmeralda y su Buda de oro.
No hay que fallar de visitar las maravillas arquitecturales de Angkor: decenas y decenas de templos de una riqueza ornamental increíble. Los templos de Angkor, universalmente conocidos, han sido construidos entre el VII° y el XI° siglo de la civilización Jemer .
Entre los magníficos templos destacan el Vat Angkor, el Bayon y el TaProhm. A tan sólo unos kilómetros de las pagodas, se halla Siem Reap, una población donde podrán descansar y comer algo. La maravillosa arquitectura de Vat Angkor es la prueba de la profunda creencia Jemer en las religiones - el Hinduismo y el Budismo. Descubierta por arqueólogos Occidentales en el siglo XIX, la ciudad perdida de Angkor acaba de abrirse a la civilización moderna … ¡ todos los qué hicieron este viaje volvieron de allí deslumbrados!
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